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miércoles, 19 de junio de 2013

El derecho a la ciudad

Por David Harvey · · · · ·
05/10/08
La ciudad, escribió una vez el reputado sociólogo urbano Robert Park:
Es uno de los intentos más consistentes, y a la postre, más exitosos del hombre, de rehacer el mundo en el que vive a partir de sus anhelos más profundos. Si la ciudad, en todo caso, es el mundo que el hombre ha creado, es también el mundo en el que está condenado a vivir. Así, de manera indirecta y sin una conciencia clara de la naturaleza de su tarea, al hacer la ciudad, el hombre se ha rehecho a sí mismo.
El derecho a la ciudad no es simplemente el derecho de acceso a lo que ya existe, sino el derecho a cambiarlo a partir de nuestros anhelos más profundos. Necesitamos estar seguros de que podremos vivir con nuestras creaciones (un problema para cualquier planificador, arquitecto o pensador utópico). Pero el derecho a rehacernos a nosotros mismos creando un entorno urbano cualitativamente diferente es el más preciado de todos los derechos humanos. El enloquecido ritmo y las caóticas formas de la urbanización a lo largo y ancho del mundo han hecho difícil poder reflexionar sobre la naturaleza de esta tarea. Hemos sido hechos y rehechos sin saber exactamente por qué, cómo, hacia dónde y con qué finalidad ¿Cómo podemos, pues, ejercer mejor el derecho a la ciudad?
La ciudad no ha sido nunca un lugar armónico, libre de confusión, conflictos, violencia. Basta leer la historia de la Comuna de París de 1871 o ver el retrato ficticio de las Bandas de Nuevas York de 1850 trazado por Scorsese para tomar consciencia de cuán lejos se ha llegado. Pero bastaría pensar, también, en la violencia que ha dividido Belfast, que ha destruido Beirut y Sarajevo, que ha sacudido Bombay y que ha alcanzado, incluso, a la “ciudad de los ángeles”. La calma y el civismo son la excepción, y no la regla, en la historia urbana. Lo que de verdad interesa es si los resultados son creativos o destructivos. Normalmente son ambas cosas: la ciudad es el escenario histórico de la destrucción creativa. No obstante, la ciudad también ha demostrado ser una forma social notablemente elástica, duradera e innovadora. 
¿Pero de qué derechos hablamos? ¿Y de la ciudad de quién? Los comuneros de 1871 pensaban que tenían derecho a recuperar “su” París de manos de la burguesía y de los lacayos imperiales. Los monárquicos que los mataron, por su parte, pensaban que tenían derecho a recuperar la ciudad en nombre de Dios y de la propiedad privada. En Belfast, católicos y protestantes pensaban que tenían razón, lo mismo que Shiv Sena en Bombay cuando atacó violentamente a los musulmanes ¿No estaban todos, acaso, ejerciendo su derecho a la ciudad? “A derechos iguales” –constató célebremente Marx- “la fuerza decide” ¿Es a esto a lo que se reduce el derecho a la ciudad? ¿Al derecho a luchar por los propios anhelos y a liquidar a todo el que se interponga en el camino? Por momentos el derecho a la ciudad parece un grito lejano que evoca la universalidad de la Declaración de derechos humanos de la ONU ¿O será que lo es?
Marx, como Park, pensaba que nos cambiamos a nosotros mismos cambiando el mundo y viceversa. Esta relación dialéctica está anclada en la raíz misma de todo trabajo humano. La imaginación y el deseo desempeñan un papel importante. Lo que distingue al peor de los arquitectos de la mejor de las abejas –sostenía Marx- es que el arquitecto erige una estructura en su imaginación antes de materializarla en la realidad. Todos nosotros somos, en cierto modo, arquitectos. Individual y colectivamente, hacemos la ciudad a través de nuestras acciones cotidianas y de nuestro compromiso político, intelectual y económico. Pero, al mismo tiempo, la ciudad nos hace a nosotros. ¿Puedo acaso vivir en Los Ángeles sin convertirme en un motorista frustrado?
Podemos soñar e interrogarnos acerca de mundos urbanos alternativos. Con suficiente perseverancia y poder podemos aspirar incluso a construirlos. Pero las utopías de hoy en día no gozan de buena salud porque cuando se concretan, con frecuencia, es difícil vivir en ellas ¿Qué es lo que no funciona? ¿Carecemos acaso de la brújula moral y ética adecuada para orientar nuestro pensamiento? ¿Será que no podemos construir una ciudad socialmente justa?
Pero ¿qué es la justicia social? Trasímaco, en La República de Platón, sostiene que “toda forma de gobierno aprueba las leyes que lo benefician”, de modo que “lo justo es lo mismo en todas partes: la ley del más fuerte”. Platón rechazaba esta conclusión apelando a la justicia como ideal. En realidad, hay toda una plétora de formulaciones ideales de la justicia. Podríamos ser igualitarios utilitarios a la manera de Bentham (el mayor bien para el mayor número), contractualistas a la manera de Rousseau (con su ideal de derechos inalienables) o de John Rawls, cosmopolitas a la manera de Kant (el mal contra uno es un mal contra todos) o simplemente hobbesianos, recordando que el Estado (el Leviatán) impone la justicia sobre intereses privados desconsiderados para evitar que la vida social se vuelva violenta, brutal y corta. Algunos incluso apelan a ideales de justicia locales, que sean sensibles a las diferencias culturales. Al final, nos quedamos frustrados frente al espejo, interrogándonos: ¿cuál es la mejor teoría de la justicia? En la práctica, sospechamos que Trasímaco tenía razón: la justicia es simplemente lo que la clase dominante quiere que sea.
Sin embargo, no podemos prescindir ni de los planes utópicos ni de los ideales de justicia. Son indispensables para la motivación y la acción. La indignación ante la injusticia y las ideas alternativas han inspirado durante mucho tiempo la búsqueda del cambio social. No podemos deshacernos cínicamente de ellas. Pero podemos y debemos contextualizarlas. Todos los ideales en materia de derechos presuponen una cierta concepción de los procesos sociales. Y a la inversa: todo proceso social incorpora alguna concepción de los derechos. Permítaseme un ejemplo.
Vivimos en una sociedad en la que los derechos inalienables a la propiedad privada y a las ganancias se imponen sobre cualquier otra concepción de derechos inalienables que se pueda tener. Esto es así porque nuestra sociedad está dominada por la acumulación de capital en el marco de un mercado de intercambios. Este proceso social depende de una determinada construcción jurídica de los derechos individuales. Sus defensores mantienen que esto estimula “virtudes burguesas” como la responsabilidad individual, la independencia de la interferencia estatal o la igualdad de oportunidades en el mercado y ante la ley; la recompensa de la propia iniciativa y un mercado abierto que asegure libertades para elegir. Estos derechos comprenden la propiedad privada de uno mismo (que permite vender libremente la fuerza de trabajo, ser tratado con dignidad y respeto y preservar la propia integridad física). Y unidos a ella, los derechos a la libertad ideológica y a la libertad de expresión. Admítase: estos derechos derivados resultan atractivos. Muchos de nosotros recurrimos a ellos constantemente. Pero lo hacemos como mendigos que viven de las migajas que caen de la mesa del rico. Déjenme explicarlo.
Vivir bajo el capitalismo supone aceptar o someterse a un conjunto de derechos necesarios para la acumulación ilimitada de capital. “Nosotros”, explica el Presidente Bush mientras va a la guerra, “perseguimos una paz justa en la que la represión, el resentimiento y la pobreza sean reemplazados por la esperanza de democracia, el desarrollo, los mercados libres y el comercio libre”. Estos últimos, afirma, “han demostrado su capacidad para sacar a poblaciones enteras de la pobreza”. Los Estados Unidos repartirán al mundo entero, lo quiera o no, el regalo de la libertad (de mercado). Sin embargo, la existencia de derechos inalienables a la propiedad privada y a los beneficios (también incorporados, a instancias de los Estados Unidos, a la Declaración de la ONU) puede acarrear consecuencias negativas, incluso mortales.
Los mercados libres no son necesariamente justos. Como reza un antiguo dicho: “no hay nada más desigual que el igual trato entre desiguales”. Esto es lo que hace el mercado. En virtud del igualitarismo del intercambio, el rico se torna más rico y el pobre más pobre. Se entiende por qué los ricos y poderosos defienden estos derechos. Gracias a ellos, las divisiones de clase crecen. Las ciudades se guetifican: los ricos se blindan buscando protección mientras los pobres, por defecto, se aíslan en guetos. Y si a las luchas por adquirir ingresos y una posición de clase se superponen, como suele ocurrir, las divisiones raciales, étnicas y religiosas, el resultado son ciudades atravesadas por divisiones todavía más amargas y bien conocidas. Las libertades de mercado conducen inevitablemente al monopolio (como puede verse en el ámbito de los medios de comunicación o del desarrollo urbanístico). Treinta años de neoliberalismo nos enseñan que mientras más libre es el mercado más grandes son las desigualdades y mayor el poder de los monopolios.
Peor aún, los mercados necesitan la escasez para funcionar. Y si la escasez no existe se crea socialmente. Esto es lo que la propiedad privada y la búsqueda del beneficio se encargan de hacer. El resultado es una carestía en gran medida innecesaria (desempleo, falta de vivienda, etcétera), en medio de la abundancia. Gente sin techo por las calles y mendigos en los metros. Hambrunas que pueden perfectamente producirse en un contexto de superproducción de alimentos. 
La liberalización de los mercados financieros ha desatado una tormenta de poderes especulativos. Unos cuantos fondos de inversiones, en ejercicio de su inalienable derecho a obtener beneficios por cualquier medio, destruyen a golpe de especulación economías enteras (como las de Indonesia o Malasia). Destruyen ciudades enteras, las reaniman con donaciones para la ópera y el ballet mientras sus delegados ejecutivos, como ocurrió con Kenneth Lay o Enron, se pavonean en el escaparate global y acumulan riquezas desorbitadas a expensa de millones de personas ¿Tiene sentido conformarse con las migajas de los derechos derivados de la propiedad privada mientras algunos viven como Kenneth Lay?
Si es aquí donde conducen los derechos inalienables a la propiedad privada y al beneficio, no los queremos. Nada de esto produce ciudades que respondan a nuestros anhelos más profundos, sino mundos de desigualdad, injusticia y alienación. Estoy en contra de la acumulación ilimitada de capital y de la concepción de los derechos que la permite. Otro derecho a la ciudad es necesario.
Naturalmente, quienes hoy detentan estos derechos no los cederán de manera voluntaria: “A iguales derechos, la fuerza decide”. Esto no supone necesariamente violencia (aunque por desgracia a menudo se acaba en ella). Pero exige movilizar el poder suficiente para cambiar las cosas a través de la organización política o, si hiciera falta, en la calle. Dicho esto, ¿qué estrategia deberíamos adoptar?
Ningún orden social, decía Saint-Simon, puede cambiar si las grandes líneas de lo nuevo no se encuentren ya latentes en el presente. Las revoluciones no son rupturas totales, pero son capaces de dar un giro radical a las cosas. Los derechos que hoy se consideran derivados de la propiedad (como el derecho a ser tratado con dignidad) deberían volverse fundamentales; y los derechos que hoy se consideran fundamentales (como el derecho de propiedad privada o el derecho al beneficio) deberían considerarse derechos supeditados al resto ¿No era éste, acaso, el objetivo del socialismo democrático?
Como puede verse, hay contradicciones en la concepción capitalista de los derechos. Estas contradicciones pueden explotarse ¿Qué habría pasado con el capitalismo global y con la vida urbana si se hubieran garantizado los preceptos de la Declaración de la ONU relativos a los derechos laborales derivados (a un empleo seguro, a estándares razonables de vida, a la auto-organización)?
Pero también pueden definirse nuevos derechos. Como el derecho a la ciudad, que no es, como decía al comienzo, el simple derecho a acceder a lo que los especuladores de la propiedad y los funcionarios estatales han decidido, sino el derecho activo a hacer una ciudad diferente, a adecuarla un poco más a nuestros anhelos y a rehacernos también nosotros de acuerdo a una imagen diferente.
La creación de nuevos espacios urbanos comunes, de una esfera pública con participación democrática activa, requiere remontar la enorme ola de privatización que ha sido el mantra de un neoliberalismo destructivo. Debemos imaginarnos una ciudad más inclusiva, aunque siempre conflictiva, basada no sólo en una diferente jerarquización de los derechos sino también en diferentes prácticas políticas y económicas. Si nuestro mundo urbano ha sido imaginado y luego hecho, puede ser re-imaginado y re-hecho. El inalienable derecho a la ciudad es algo por lo que vale la pena luchar. “El aire de la ciudad nos hace libres”, solía decirse. Pues bien: hoy el aire está un poco contaminado; pero puede limpiarse.
David Harvey es un geógrafo, sociólogo urbano e historiador social marxista de reputación académica internacional. Entre sus libros traducidos al castellano en los últimos años: Espacios de esperanza (Akal, Madrid, 2000) y El nuevo imperialismo (Akal, Madrid, 2004)

Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=2092

lunes, 27 de mayo de 2013

Tomas de tierras en Córdoba - Informe preliminar 2013

Por Colectivo Llano en llamas - Monday, May. 27, 2013 at 7:19 PM

El presente informe constituye un documento preliminar de una investigación de mayor alcance denominada: “Territorios en Disputa. Un estudio sobre los conflictos territoriales urbanos y rurales en la Provincia de Córdoba”, que se articula con otro proyecto denominado: “Apropiación / expropiación de territorialidades sociales. Análisis comparativo de procesos de erradicación / relocalización de sectores sociales empobrecidos en ciudades argentinas”. Más allá de la especificidad de cada uno de estos proyectos, ambos comparten una problemática común: la expulsión y/o inaccesibilidad de los sectores más vulnerables de la población a la tierra y a la vivienda, y los conflictos que como consecuencia de ello se desatan.
... La decisión de hacer y participar de una toma, refleja el estado de indefensión y urgencia que atraviesan esos grupos familiares. Las condiciones de vida en las tomas son claramente precarias, se vive en carpas improvisadas con lonas y chapa, sin agua, sin luz; además de las condiciones de inseguridad y temor al accionar represivo de las fuerzas de seguridad.
En las tomas que tienen un tiempo mayor, la principal amenaza es el accionar de los aparatos represivos, la mayoría tienen cerco policial, y suele ser una acción cotidiana para los pobladores exhibir sus documentos al salir y entrar de la misma, en algunos casos denuncian también acciones intimidatorias por parte de la fuerza pública.
Tal como se desprende de esta descripción, la decisión de tomar tierras no refleja un espíritu oportunista o el funcionamiento de organizaciones antisistémicas, o hipótesis conspirativas, se trata puramente de NECESIDAD, sólo así pueden pensarse y soportarse las crueles condiciones de vida que la toma implica. Son resultado de un conjunto de procesos político-institucionales y económicos más amplios y de larga data, que han ido limitando el acceso a los recursos sociales y urbanos para cada vez más importantes porciones de la población...

VER INFORME COMPLETO EN http://goo.gl/YKgXM

miércoles, 21 de julio de 2010

Sobre derrotas y conquistas en el ejercicio del derecho a la ciudad: reflexiones a partir de experiencias recientes en ciudades de Argentina

Diálogos, propuestas, historias para una Ciudadanía Mundial - 2010
Políticas urbanas y centralidades excluyentes

En Argentina (1), desde comienzos de los noventa, los gobiernos han jugado un papel relevante como gestores de las condiciones necesarias para el despliegue de transformaciones a escala urbana y como puntapié inicial de procesos de valorización (Herzer, 2008). En pleno auge neoliberal, las principales ciudades se involucraron en un modelo de políticas urbanas que Arantes (2003) denomina la tercera generación urbanística, que incluyen el gerenciamiento y un léxico explícitamente empresarial, articulado con una particular resurrección del planeamiento urbano: estratégico y flexible, por fragmento y por proyecto. Así, la política, el estado y las capacidades públicas se orientaron a la dinamización de los mercados de los cuales la ciudad siempre ha sido base material y soporte —comenzando por el suelo urbano— y ahora, también, ella misma convertida en objeto de marca. Todo esto bajo la adecuación, modificación e, incluso, transgresión de diversos marcos normativos.

En Buenos Aires, a modo de ejemplo, se destacan modificaciones a los códigos de planeamiento urbano y de edificación, creación de las corporaciones del estado nacional y de la ciudad (Puerto Madero y del Sur), orientación de decisiones de inversión en infraestructura y revalorización del espacio público y un Plan Urbano Ambiental que “corona” jurídicamente los cambios que lo precedieron (Rodríguez, Bañuelos y Mera, 2008).

En Córdoba, la creación de una Corporación Inmobiliaria Provincial, la transferencia de tierras públicas para proyectos de “marca”, cambios en los códigos de construcción, un plan de recuperación de la ribera y zonas aledañas del río Suquia, intervenciones en el casco céntrico y apelaciones a la concertación público- privada.

En Mar del Plata, hubo un Plan Estratégico cuya junta promotora fue impulsada por intereses empresariales y profesionales y al municipio solo se lo convocó a posteriori. Su diagnóstico derivó en el diseño de un Plan de Ordenamiento Territorial centrado en la puesta en valor de la zona costera viabilizada por crecientes procesos de privatización del espacio público —como Playas Bristol y del Sur— y de centros comerciales, en vistas a reposicionar a la ciudad como principal destino turístico del país (marca amardelplata).

Insertas en estas dinámicas de reestructuración de las centralidades urbanas, las históricas poblaciones de Villa[>2] La Maternidad (Córdoba), Villa de Paso (Mar del Plata) y la Ex AU3 (Buenos Aires) son objeto de políticas que cuestionan la permanencia de sus habitantes de bajos ingresos.
La Ex AU3, Villa La Maternidad y Villa de Paso: entre desplazamientos forzosos y resistencias
La Ex AU3 es una extensa franja de inmuebles expropiada por la intendencia durante el último gobierno militar (1976-1983) para ejecutar una autopista que no se concretó. La ocupación se inició a comienzos de los ochenta. Son 15 manzanas (aproximadamente 1.113 inmuebles) en una localización residencial de sectores medios y medio-altos (Colegiales, Cohglan, Villa Ortúzar, Saavedra), donde el precio del metro cuadrado ronda los 1.500 dólares (3).

Un censo del año 2000 empadronó 942 familias residentes con anterioridad a 1996, pero hacia 2003 la mesa de delegados estimaba un total de 1.500 (4). En los ochenta, el gobierno local toleró la ocupación e inició la firma de comodatos que otorgaban una pátina de legalidad a los habitantes, pero frenaban el desarrollo de pretensiones posesorias (Rodríguez, 2005).

En 1990 se reactivó el proyecto autopista (5) y el Concejo Deliberante sancionó en 1991 la ordenanza 45520, para lograr un proyecto integral y concertado, que no prosperó (6). En 1997, se construyeron veinte cuadras de vía rápida, mientras cientos de cédulas de desalojo emitidas por Procuración fueron resistidas mediante acciones y gestiones de ocupantes organizados con apoyo de asociaciones de vecinos frentistas. En 1998, en el marco de autonomía política, se sancionó la Ley 8, que institucionalizó la participación de la mesa de delegados y dio lugar al censo que estableció un padrón de beneficiarios reconocidos. En 1999, la Ley 324 creó el Programa de recuperación de la traza de la Ex-AU3 y su Unidad Ejecutora para definir un plan de recuperación urbana sobre el sector, un plan de recuperación patrimonial (que concibe la propiedad pública como activo inmobiliario para destinar al autofinanciamiento del proyecto), y un plan de soluciones habitacionales para los ocupantes.

En relación con la cuestión habitacional, entre 2002 y 2007 se diseñó un menú flexible con cuatro alternativas: construcción de vivienda económica en terrenos baldíos de la traza (autoconstrucción), venta a los ocupantes de aquellos inmuebles que se adaptaran a las posibilidades de las familias, otorgamiento de créditos individuales o mancomunados (derivándolos hacia la operatoria de autogestión del hábitat, Ley 341) (7), e incorporación de proyectos subsidiados para las familias de menores recursos (incluyendo comodatos vitalicios para jefes de hogar pobres mayores de 65 años). En seis años, hasta diciembre de 2007, solo el 27% de la población censada (259 familias) concretó algún tipo de solución. Ya en esa época, en la Legislatura se inició la disputa para incorporar ese suelo público al mercado inmobiliario.

El gobierno Macri (gestión actual) enfatizó la rezonificación y renovación urbana (son 15 manzanas valuadas en más de 100 millones de dólares) (8). Para las familias residentes –estimadas entre 450 a 700, empadronadas o no– Macri infringe el marco legal vigente y comienza a instrumentar desalojos arbitrarios y presión con subsidios ad hoc (9), caso por caso, y para los resistentes, desalojo administrativo.

A fines de 2008, la ola de desalojos arreció. Intervino el Poder Judicial y en abril de 2009, un fallo ordenó suspenderlos. Los delegados iniciaron acciones de amparo ante la justicia (10). En el territorio, el conflicto continúa cuerpo a cuerpo.

Con unos 70 años (11), Villa La Maternidad es una de las más antiguas de Córdoba. Creció vinculada con el ferrocarril y actividades económicas del Barrio San Vicente (12), donde se asienta. Se ubica a diez cuadras del centro de la ciudad y cinco de la Terminal de Ómnibus. A mediados de 2004, cuando fue violentamente desalojada por el gobierno provincial, habitaban unas 350 familias que se desempeñaban en actividades ligadas a la accesibilidad del área: construcción, servicio doméstico, recolección de residuos y acopio, venta ambulante y tareas en hospitales cercanos.
La propiedad de las tierras es una cuestión conflictiva. Por un lado, el Poder Ejecutivo Provincial las reclama como propias, en función de un proyecto histórico de desarrollo urbano (13). Por otro, existen planos catastrales de 1943, que incluyen los loteos actuales de la villa. A partir de ellos, algunos vecinos reclamaron derechos posesorios por haber habitado el sitio en forma pacífica más de diez años.

En 2001, a causa de las inundaciones sufridas en marzo de 2000, el gobierno provincial declaró la emergencia habitacional sentando las bases para el programa Mi Casa, Mi Vida (14), cuya ejecución implicó el traslado masivo de población desde áreas centrales o pericentrales, hacia nuevos conjuntos habitacionales denominados barrios o ciudadesbarrios (15), ubicados en la periferia, para lo cual el municipio modificó usos del suelo.

La población de Villa La Maternidad, junto a otras (16), fue relocalizada en Ciudad de Mis Sueños, a catorce kilómetros del centro (adyacente al barrio Ituzaingó Anexo, conocido nacionalmente por el conflicto de los agrotóxicos y sus efectos cancerígenos). El conjunto, inaugurado en 2004, consta de 565 viviendas.

El traslado forzoso, decidido por el gobierno provincial, utilizó técnicas de persuasión-chantaje, mediante un relevamiento con trabajadores sociales y acción de punteros locales (17), a lo que sumó un subsidio de 300 pesos por familia, para facilitar las mudanzas.
Solo 32 familias opusieron resistencia, por haber nacido allí, problemas de salud asociados a la nueva localización, deterioro de las condiciones laborales, aumento de los costos de traslado y ruptura de estrategias de subsistencia.

El traslado se realizó de manera violenta en junio de 2004. Se usó la topadora, que remite en forma directa a la erradicación de villas durante la última dictadura militar y que también derribó por equivocación partes de viviendas de familias que no habían accedido a mudarse, sembrando pánico. Algunos vecinos buscaron ayuda externa y la resistencia fue acompañada por profesionales, organismos de Derechos Humanos y otras agrupaciones (18). Se organizó una Comisión Contra el Desalojo de Villa La Maternidad, que desplegó una estrategia defensiva, de difusión y un recurso de amparo. El estado provincial, por su parte, realizó acciones legales por usurpación (19).

Tensas y complejas negociaciones con quienes resistieron, se plasmaron en la firma de sucesivos convenios orientados a la urbanización de la zona, sin concreciones. (20). La organización interna de la villa avanzó con la construcción de un centro comunitario, abocado a tareas de apoyo escolar, merendero, recreación y huerta comunitaria.

En 2008, el gobierno municipal, junto con el provincial y empresas privadas, lanzó un plan director que incluye la construcción de un centro cívico y de convenciones adyacente a Villa La Maternidad, evidenciando la persistencia del conflicto por la apropiación de ese predio. Actualmente, las 32 familias lograron amparo legal y llevan juicios de usucapión. Otras familias regresan desde Ciudad de Mis Sueños y nuevas se suman. El gobierno provincial busca negociar en forma individual, caso a caso.

La Villa de Paso se origina hacia 1940, siendo una de las primeras de Mar del Plata, en tierras de dominio privado y en una de las zonas más altas —el barrio San Carlos— pero sin infraestructura. Por su ubicación, fue una de las de mayor crecimiento (21), y actualmente se asienta en una de las tierras más valorizadas, estimándose en 200 dólares el metro cuadrado en 2006.
En 2005, la municipalidad relevó 430 familias (1.782 personas), (22) de las que alrededor del 70% se ubicaba por debajo de la línea de pobreza. Respecto de la situación dominial, el primer censo realizado en 1998 identificaba situaciones diversas: propietarias (7,7%); cesionarias de propietarios o terceros (13,7%); inquilinas (1,8 %); ocupantes de hecho (68,2 %) y otros (8,6 %). Pero en 2005, se omitió dicha variable.

Ya en 1970, se llevó adelante un primer intento de relocalización que no prosperó. Durante la intendencia de Aprile, el tema se reinstaló. En 1997, un concejal, ex presidente de la Asociación Vecinal de Fomento (AVF) barrial, planteó la rezonificación y el reconocimiento de derechos posesorios a algunos habitantes, pero la propuesta tampoco tuvo asidero. En 1999, se aprobó el Programa de Relocalización Asentamiento Precario Poblacional Paso, que omite el reconocimiento de tales derechos y traslada el compromiso del estado con la garantía del derecho a la vivienda hacia zonas periféricas, carentes de infraestructura de servicios.

Para ello, el municipio impulsó la expropiación a su favor, con sentido inverso de los procesos de regularización dominial llevados en municipios del AMBA en los noventa, donde esta medida favorecía la posterior transferencia y regularización de los ocupantes, en proyectos que fueron sostenidos por el desarrollo de organizaciones territoriales.

Originariamente se plantea la excusa de financiar la operatoria de relocalización y cubrir gastos de indemnizaciones de titulares de dominio. Pero los tiempos se dilataron y el financiamiento habitacional vino del gobierno provincial, con el Programa Bonaerense IX – Dignidad. Sin embargo, no se dio marcha atrás con la expropiación, siendo pocos los propietarios originarios de las tierras que se presentaron ante el municipio para conciliar los términos de la indemnización por el pago de los lotes (23).

En 2003, los vecinos aledaños a la villa conformaron la Comisión Administradora Mixta Municipalidad – Vecinos para la Erradicación del Asentamiento Paso, para presionar por la relocalización. Pero este traslado fue resistido en los barrios de destino, con acciones de movilización, presentaciones ante el Concejo Deliberante y acciones judiciales, en general encabezadas por sus AVF. Cuando los habitantes de la villa protestaron, pidiendo indemnización para desocupar sus terrenos y elegir donde vivir, estas AVF los apoyaron tácticamente. Pero las resistencias en contra de la relocalización desde la villa fueron escasas, limitándose siempre a la consigna de indemnización-elección.

Los plazos de ejecución (240 días) se excedieron y la dilación trajo nuevos conflictos. El primer traslado de 18 familias se concretó recién en noviembre de 2006 y luego hubo una paralización de obras.

A comienzos de 2008, se produjo la toma de 145 viviendas en construcción en el barrio El Martillo destinadas a la relocalización, por unos 300 vecinos del barrio Pueyrredón, también con críticas necesidades habitacionales. En virtud del reclamo de las empresas constructoras y la intermediación municipal, el desalojo se concretó en menos de 24 horas.

Las siguientes 20 familias se relocalizaron recién en noviembre de 2008 y febrero de 2009 en Barrio Las Heras, en paralelo con la licitación de obras de agua y cloacas. En este contexto, en enero de 2009, 54 familias del Pueyrredón reincidieron en la ocupación de El Martillo, generando diversas prácticas autogestivas y acompañados por una red de organizaciones. El 17 de abril, la justicia local ordenó el desalojo, que se tradujo en un fuerte ejercicio de represión policial.

Actualmente, ha sido relocalizada casi el 60% de la población de la villa, mientras que Los Sin Techo, expulsados del Martillo, han sostenido un proceso organizativo de corte autogestivo que pugna por la garantía del derecho a la vivienda.

El derecho a la ciudad como campo en disputa El análisis comparativo muestra cómo el espacio urbano se reestructura de manera dinámica, y actúa como medio para el despliegue de procesos sociales, económicos, culturales y políticos{>24]. Esta dinámica conflictiva en torno al uso y destino de las centralidades urbanas denota antagonismos constitutivos de la sociedad capitalista, tal como se vienen desarrollando en contextos sociopolíticos democráticos.

La centralidad se torna un bien de carácter crecientemente exclusivo y excluyente socavando la posibilidad de constitución del derecho a la ciudad como un universal integrador, al replicar modelos extralocales que incluyen, como pieza recurrente, la reestructuración de áreas centrales al servicio de las dinámicas de valorización.

Los gobiernos locales —con dispares niveles de autonomía si se considera que la ciudad de Buenos Aires es una cuasi provincia— han tendido a actuar como facilitadores de esos procesos, que privilegian a actores públicos y privados de niveles superiores. Pero también, en contextos democráticos, esos mismos gobiernos locales y en particular los ámbitos legislativos, han generado campos de negociación/confrontación que posibilitaron incluir voces y estrategias de los sectores de bajos ingresos. El Poder Judicial también aparece, con el mismo sentido, abriendo espacios para incluir más voces en la disputa.

En el plano institucional, se despliega el conflicto entre distintos derechos como parte de una dinámica social antagónica: por un lado, aquellos que sustentan criterios de radicación ligados con el reconocimiento del proceso histórico —y organizativo— de poblamiento y uso de los habitantes —con independencia de la relación entre sus ingresos monetarios y el precio del suelo que habitan—; y por otro, marcos institucionales que privilegian negocios de mercado amparados en el derecho ilimitado de una propiedad privada, que tiende a borrar sus historias.

En este contexto, se naturalizan lineamientos de política privatizadora del suelo público, argumentando fines de redistribución social, que bien podrían darse con otros instrumentos (venta sector 5 y de Villa de Paso, para hacer viviendas o infraestructura).

Estos conflictos por la apropiación del suelo central, involucran entramados interactorales que evidencian fronteras porosas entre estado y sociedad civil: hay actores e intereses de clase en ambos lados del mostrador, sus lógicas se viabilizan a través de la articulación de redes, cuyo nivel de análisis privilegiado es el mezzo y diacrónico. Esos entramados canalizan la conflictividad y moldean la institucionalidad en función de correlaciones de fuerzas que modulan las presiones estructurales.

Finalmente, los derechos de los sectores populares, solo se defienden en presencia de organización y desarrollo de estrategias políticas para transformar las relaciones sociales y poder concretarlos.

miércoles, 25 de julio de 2007

Cuarta entrevista en VLM: "A nosotros nos quieren sacar por un negociado"

Por vale (((i))) - Wednesday, Jul. 25, 2007 at 7:49 PM
Ciudad de Mis Sueños está construída sobre tierras inhabitables por el elevado índice de contaminación ambiental que hacen que la gente sufra enfermedades en la piel, en los bronquios, mal formaciones de fetos, problemas hormonales y otras complicaciones más.
CUARTA ENTREVISTA A VECINOS DE LA COMISIÓN CONTRA EL DESALOJO DE VILLA LA MATERNIDAD

Villa La Maternidad, ciudad de Córdoba, 27 de Octubre de 2006

Miguel: Ciudad de Mis Sueños, adonde nos quieren llevar, está contaminada con plomo, cromo y arsénico. Hicimos hace un tiempo la denuncia a la presidencia por internet. Estaba Duhalde (Luis Eduardo) y paró la cosa. La gente no quería y la extorsionaron. El Ministerio de la Solidaridad les daba $300 y en una solicitud de apoyo económico decía que se hará efectiva la entrega del dinero una vez que el titular ocupe la vivienda en Ciudad de Mis Sueños entre los días 15 y 17 de junio de 2004 mientras que $4.400.000 vale todo el terreno donde está la villa más la rotonda.
Ciudad de Mis Sueños se hace en 2003. El biólogo Montenegro dijo en el 2002 que no era habitable esa zona. Nosotros queremos comprar otra casa acá en San Vicente o sino que se haga el proyecto del arquitecto Cohen y se use desde acá hasta la Maternidad para construir casas. Bugliotti no quiere los negros acá porque significaría que a él se le desvalorizaría la propiedad. Además el espacio físico que ocuparíamos sería la cuarta parte de lo que él quiere. De La Sota estaría indemnizando a Bugliotti por no haber cumplido con la entrega.
Garzón era propietario de esto; se lo donó a Cronfort para el proyecto Crisol y él se habrá quedado con la plata porque no se terminó el proyecto. Por eso quedó esto en manos del gobierno. Antes se llamaba el Alto Riojano porque los riojanos venían a trabajar al molino Río de La Plata, Quilmas, etc. Esto era todo una barranca, un basural donde los carreros tiraban la mugre y llegaba al río. Hasta había plantas de tuna. El balneario Pucará era una cantera de arena. Esta es la historia del tiempo en que pasaban los tranvías. Terminaban el recorrido en el matadero. Iban a continuar la cañada hasta acá.
A nosotros nos quieren sacar solamente por un solo negociado: el negocio inmobiliario porque no pueden construir al otro lado del río. Ahora el Hospital de Niños es un depósito de chatarras de las seccionales, de leche, materiales descartables, jeringas y todo ese tipo de cosas, en la parte de la iglesia y también un depósito de ratas, gatos y perros. De ahí sacan toda la leche en polvo para la provincia. Además de sacar la leche reparten microbios de las ratas que rompen las cajas y se las cambian. Todo esto es para el tiempo electoral para repartir.
Yo no me quiero ir de acá. Ellos tratan de extorsionarnos con la oferta. No es la primera oferta que nos hacen. Devoto también vino con otra oferta. Nosotros hicimos un proyecto para quedarnos y salieron con lo de DIPAS que era una zona anegable. Es más inundable Ciudad de Mis Sueños que esto. El otro día cayó piedra allá y se inundó.
Roggio, Bugliotti, Famagai son personas con guita para invertir. Esto va a ser un tubo de dos metros de diámetro por donde va a pasar la guita.

Pablo: El BID otorgó un crédito para “Mi casa, mi vida” y exige que toda la gente que se vaya esté de acuerdo con hacerlo. Acá venía una trabajadora social y los convencía para que firmen y se vayan. No cumplieron con los términos del contrato con el BID. Passerini dijo que el 6% de la gente había vendido su casa en los barrios. De las cinco mil, más o menos trescientas familias no pueden venderla porque todavía no tienen los papeles.

Miguel: A mí no me importa el efectivo en sí, que me están dando. Deberíamos respaldarnos en la ley. Pedir la posesión. Si bien hay mucha guita de por medio, van y compran a un juez y nos sacan por un bien público. Si comparás las viviendas que De La Sota hizo en Ciudad de Mis Sueños con las de Río Cuarto, son una mierda. En algunas casas hay bolsas de portland metidas en las esquinas para gastar menos. El control que ha habido ahí parece que ha sido muy poco. Una persona agujereó el techo para un arreglo y con una pinza hizo el agujero.
Bugliotti tiene interés en toda esta franja para hacer los edificios desde la terminal de ómnibus hasta acá. El parque lineal va a ser una franjita, una vereda verde, nada más. No el parque Milénico que dicen. Al mini Dinosaurio ya lo están haciendo. Construyeron una cochera como para una flota. Bugliotti le pagó a la provincia con la propiedad del molino pero siguen trabajando. 

Primera entrevista: "Villa La Maternidad resiste"

Por vale (((i))) - Wednesday, Jul. 25, 2007 at 7:23 PM
Esta es una de las entrevistas realizadas desde octubre de 2006 a la Comisión Contra el Desalojo de Villa La Maternidad ubicada en el barrio San Vicente de la ciudad de Córdoba. Intenta ser una forma de recuperar la voz de aquellxs a quien se pretende callar, cuando no borrar en la construcción de la historia de esta ciudad.
PRIMER ENTREVISTA A VECINOS DE LA COMISIÓN CONTRA EL DESALOJO DE VILLA LA MATERNIDAD

Villa La Maternidad, ciudad de Córdoba, 9 de Octubre de 2006

Miguel: la gran ventaja de ser independiente es que manejás tu tiempo, y manejás tu dinero. Nosotros vendemos alfajores con plan de ahorro previo: se paga en cuotas. Son light porque están hechos con huevos de gallina soltera porque el chabón se fue con otra cuando le agarró la plata el corralito. Aquí somos el conejito de indias de toda la sociedad. Nos tocaron la cola y reaccionamos bien, mal y regulares. Los regulares se fueron a Ciudad de Mis Sueños, a los que reaccionaron mal los reprimieron con Gendarmería, los soldados, el coronel Devoto. La gente desesperada se iba. Se fueron evitando que les peguen a sus hijos. Tenemos que conocer nuestras fuerzas para hacerle frente a la fuerza del enemigo.
Yo conocía mis fuerzas pero no las de mis hijos.
Del gobierno tuvimos respuestas no favorables ni legales. La tasación es trucha. La casa más encumbrada, la más linda no llega a cien y la más berreta no llega a cuarenta. La de noventa y neve tiene todos los servicios y los están usando, luz, agua, cloacas. Nosotros somos dueños de la tierra no solamente por posesión sino porque la gente del poder la donó; entre ellos Agustín Garzón las donó a un proyecto de viviendas obreras llamado Crisol, pero paso como con todos los proyectos: los inician y no los terminan.
Nuestro primer objetivo es “NO AL DESALOJO”, “NO A LA CONTAMINACIÓN”. Luchamos contra el desalojo del gobierno en contra de que nos lleven adonde quieran y menos a un lugar que está totalmente contaminado. Tenemos derecho al trabajo, a la ciudad, a elegir a donde queremos vivir, a la salud, a la educación. Aquí está todo a quince minutos. Todo cerca. La ambulancia está cerca, hasta podés cargar a un chico en una carretilla y llevarlo al médico.
Somos treinta y dos familias las que estamos en la villa. Yo no quiero irme de San Vicente; al menos a no más de diez cuadras de acá. Los préstamos del BID son para mejorar la calidad de vida de los habitantes de la villa no para erradicarlos. Éstos matan dos pájaros de dos tiros: urbanizan y venden los terrenos para quedarse con los vueltos. Falo dispuso que no se vaya a hacer negocio con cada familia sino con las treinta y dos a la vez. Nadie en toda Córdoba tiene las bolas para plantársele al gobierno.
El gobierno sabe que las napas están contaminadas en Ciudad de Mis Sueños, con cromo que produce cáncer y leucemia y con plomo que provoca la deformación de fetos en el vientre de la madre y el niño está condenado de por vida a esas patologías.
El periodismo serio que tiene que existir ganaría el premio Pulitzer porque es tanta la corrupción que hay que no te alcanzarían los dedos de las manos para contarlos. Hay gente infiltrada del gobierno que se llaman los punteros, son muy hábiles porque están entrenados. Por eso los conflictos sociales no se mueren nunca.
No sé en que voy a terminar con todo esto pero voy a hacer la misma de Cabral, no digo que voy a morir contento pero quiero que el día de mañana se diga: “ese loco puso los huevos, se le plantó la De la Sota y, ayudado por las otras organizaciones, se quedó en el lugar”.
Están jugando, nos dan cinco caramelos de este color, cinco del otro y nos quieren hacer pelear por los caramelos. Divide y reinarás. El estandarte que lleva contra el desalojo es CUBA.
Esto puede terminar favorable para nosotros cuando la gente se saque la venda de los ojos. La soja es contaminante pero como es el recurso número uno del gobierno para recaudar fondos, para seguir robando no les importa cuánta gente matan. Ahí esta toda esa gente de Los Cuarenta Guasos y otras villas que llevaron a esos campos y no les importa matarlos. Los perros de toda esa zona son lamentables. Los chicos tienen la piel con un montón de cosas. Los médicos del dispensario que funciona allí tienen terror. El gobierno no quiere dejarlos en planta permanente porque se van a ir infiltrando los informes; los médicos no quieren poner ni la matricula en las recetas.
Habría que demandarlo a De la Sota, a Juez, a Kammerath, a Angeloz y a todos los que estuvieron con estos planes sociales iguales a los que hizo Hitler con los judíos nada más que acá la gente se muere lenta y tranquilamente.
De la Sota ahora les está donando a “esos negros” nebulizadores, asfaltando calles pero son los únicos que le pueden hacer la guerra. Ahora somos blancos pero seguimos siendo esclavos.
El BID es también cómplice de esta barbarie porque le dio a De la Sota para que nos mate a todos. El gobernador sabía que ponía a toda esa gente sin un salvavidas. Es el sálvese quien pueda.
Hay contaminación en los fetos; fetos que mueren. Por eso se creó la Comisión Contra la Contaminación en Ciudad de Mis Sueños.
El fiscal Matéu entró en una casa sin orden de allanamiento, con la policía y se llevó a dos chicos. Actúo con todas las irregularidades de la policía.
¿Nosotros adónde vamos a ir?: somos de la villa; somos delincuentes. Te discriminan, toda la sociedad te discriminan pero acá hay gente buena y mala, hay de todo. Yo he cambiado ese concepto conmigo. Yo a donde voy digo: “Vivo en una villa y estoy trabajando, ¿me puede ayudar? Desde chiquito ayudé a hacer esta piecita que vos ves. Yo le ayudaba a mi padrastro a traer los ladrillos entre las piernas porque eran pesados esto fue a los quince años y ahora tengo sesenta.
En Ciudad de Mis Sueños pagan la luz, el agua que está contaminada, pagan el cianuro que les dan. Pagan cincuenta pesos por mes: casa, luz, agua, gas y asfalto. A los dos años el gobernador les iba a dar la titularidad pero no les entregaron nada.
En esos terrenos había una laguna natural donde ahora hay enterrado gelamón.
Acá en la villa nosotros tenemos el derecho a la posesión de los terrenos. El gobierno quiere comprarnos la posesión así puede vender los terrenos.
El proyecto salomónico de hacer las viviendas en un rincón de donde estamos ahora, le quita quinientos metros cuadrados al gobierno y no le convenía porque quieren traer Nueva Córdoba para acá y poner casinos. El juego está estipulado en la Constitución Nacional que es un paso previo a la delincuencia. Acá tienen todos los servicios a mano y la tierra es valiosísima. Bugliotti quiere euros y dólares.
La doctora Elba Martínez iba a traer tasadores ya que la tasación del gobierno no es válida porque no tiene firma, porque es una estafa. Por eso les hacemos juicios por intentar estafarnos.
La dignidad de los pobres es defendida por la doctora Elba Martínez. Nosotros ya le torcimos el brazo al gobernador; no nos puede sacar como quiera. Desgraciadamente nosotros estamos manejados por el BID y el grupo de los 8 porque ellos ponen muchísima guita, porque no saben qué hacer con tanta guita que han choreado. Si ellos dicen la yerba sale un peso, es así y no hay otra. La mayoría de la materia prima para mover el mundo esta acá, en la Argentina. De acá se roban la plata, el oro, el cobre y el carbón, te dás cuenta de tanta corrupción que hay que no sabés con quién hablar, en quién confiar y terminás como yo, enfermo.
Es lamentable de que vos ves a alguien que anda en una cuatro por cuatro, con celular y la mar en coche y todo eso se lo pagamos nosotros. No puede ser que a los esclavos que les están dando de comer, los están matando. Si no robaran como están robando y pusieran esa guita en un supermercado para la gente donde se pague cinco centavos el azúcar, no habría Disco, Carrefour ni Libertad y desgraciadamente la inteligencia del gobierno sabe todo eso y el gobierno lo permite.


Villa La Maternidad resiste
Por Vale ((I)) - Sunday, Aug. 26, 2007 at 8:15 PM
Villa La Maternidad ...
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